La oculta mirada de esa mujer

Publicado en General el 25 de Octubre, 2005, 21:22 por S. B. Rodas Masa

 Pisoteaba el frió pastizal con un temor profundo dentro de mi corazón, me produje muchas extrañas sensaciones, pero seguía caminando como sabiendo donde ir, miraba a las aves, inocentes, como arcángeles protegiendo un dios sobre las nubes que esa mañana demostraban toda su belleza. Caminaba y caminaba, pasaba por senderos, arroyos, árboles que parecían tener mil años.

   Miraba todo lo que me rodeaba sentía que los animales me seguían, así como las aves resonaban sus cantos preciosos, el aire cambiaba, sentía mucho frió, y esto me intrigo mucho, pues ese día asía un calor infernal.

   De pronto sentí gritos que resonaban en mis oídos

   –No se lleven a mi hija- decía una señora desesperada.

   -¡¿Quien es?! Dije en vos alta.

   Los gritos cada vez se hacían más fuertes, y la noche salia tan temprano que me aumento el miedo, mi corazón latía muy rápido, pero de pronto… los alaridos cesaron.

    Comencé a llorar, porque ya no sabia como volver a mi casa, estaba conciente que de aquí podría no salir vivo, la noche parecía nunca terminarse, así que decidí dormir en el pie de un árbol, el frió era insoportable al despertarme todavía era de noche.

   Seguí caminando sin rumbo, intente tranquilizarme pero se me hacia imposible, tantas cosas me habían pasado que ya simplemente la muerte era para mi el precio mas barato a pagar (si me explico). Pero no me iba a rendir tan rápidamente, pensaba en lo maravilloso que seria estar en mi hogar, con mi familia y tomando una tasa de te. 

  

Llegue a una serranía donde había un roquedo, sobre el había una mujer, era hermosa su cuerpo era digno de los dioses, tenia la cabeza baja y su cabello cubría su rostro que yo suponía era el mas bello que exista, me parecía que estaba triste. Me acerque cautelosamente y me di cuenta que estaba llorando, realmente no recuerdo las sensaciones que tenia en ese momento, ni las cosas que pasaban por mi cabeza, solo lo recuerdo como un testigo de lo que estaba sucediendo.

   -¿Qué te sucede?- Le pregunte muy cordialmente. Ella no mostró su rostro pero no dudo en responder

   -Mi hija ya no me ama- Dijo entre sollozos que podrían romperle el corazón al mas cruel demonio

   -Ella me dejo, no le hice nada, pero me abandono como a un perro. ¿Una hija puede, tiene el derecho a hacerte eso? Creo que no. Yo le di todo de mí pero se fue, se fue con ese muchacho, ¡No me pudo hacer eso! ¡¡No pudo hacerme eso!! ¡¡NO PUDO HACERMELO!!

   Ni bien termino de decirlo se fue caminando pero de una manera tan rápida, es difícil de explicar como se había ido esa mujer pero yo la seguí, seguí su rastro corriendo pero de repente una roca cedió y me encontré en un túnel subterráneo que no tenia idea adonde terminaba.

   Entre en la desesperación, golpeaba las paredes llorando y gritando a mas no poder. ¿Como podría salir de ese sitio? ¿Como podría volver a ver a mi familia?

¿Como podría explicar lo sucedido? Eran ideas, imposibles pensamientos. Estaba perdido en no se donde y me sucedían tantas cosas que tan solo pensé nuevamente en el suicidio.

   Seguí caminando. Caminar, es lo único que hacia, lo hice durante todo el tiempo en que me perdí, ¿Por qué lo hacia? ¿Será que savia algo, sabia donde encontrarlo?

   La oscuridad no me dejaba ver, pero de ves en cuando se filtraban algunos rayos de luz por las rocosas paredes de ese extraño túnel. De pronto observe un gran circulo de esplendor donde una cascada sumergía mis sueños en un extraño lago subterráneo, esa sensación fue hermosa, la mas bella de toda mi vida, fui, obviamente tenia mucha sed, y deje que el agua caiga sobre mis hombros. Luego pensé algo, la cascada debe dar a un rió o a una laguna, si la sigo puede ser que encuentre el camino.

   Entonces mire para arriba. Era ella, la mujer que había encontrado sobre aquel roquedo, estaba llorando, no pude ver sus ojos. Tampoco pude ver de donde venia el agua, devuelta me invadió esa sensación de ser tan solo como un testigo.

   -¿Otra ves tu? ¿Por qué te fuiste así luego de tener esa pequeña conversación?

   -Tú no me comprendes, mi hija no aparece, mi hija esta perdida con un muchacho que ahora esta muerto.

   La mujer se fue de la misma manera que se había ido la ves anterior, pero sucedió algo extraño. Cuando ella se fue, el agua dejo de caer, esa cascada hermosa se convirtió nada más en un montón de rocas. Escale para llegar arriba, pero me di cuenta que ningún arrollo pasaba por allí, entonces ¿De donde salía el agua de la cascada?

   Seguí mi camino, un camino que vuelvo a repetir no tenia rumbo, pero luego vendría la parte más dolorosa de toda esa aventura.

   Parecía como que los arboles se habían separado formando un callejón, me causo algo de impresión, pero aun así fui al fondo de el, y lo que encontré fue horrible, era una mujer, la golpearon en la cabeza con un objeto contundente, yacía sobre el frió pastizal, y las aves ahora ya no parecían arcángeles sino demonios sedientos de sangre y almas, en esa noche infinita del INFIERNO.

   Mire atrás de mi y estaba ella llorando nuevamente con la cabeza gacha sin mostrar su mirada

   -Muéstrame esos ojos- grite entre sollozos.

   Ella no dijo nada, solamente alzo su rostro mostrándome su mirada que tanto me intrigaba. Ni bien los mostró se hizo de día, un bellísimo día donde las aves vuelven a ser arcángeles, y nadie, pero nadie esta triste.

   Entonces comprendí, ella era quien con sus lagrimas lleno de bellísima agua cristalina esa hermosa cascada, ella fue quien en su mente hecho esos alarido que me perturbaron, ella es quien cuando muestra sus ojos nace el día. La mujer que yacía en el suelo era su hija y por ultimo el muchacho que la acompañaba era YO.